Y, aun así, llena el escenario con una sonoridad que parece imposible: audaz, profunda, completa. Cada obra es reconstruida, reinventada y vivida desde un lugar donde la música se convierte en superación.
Su repertorio abarca desde Bach hasta Rachmaninov, pasando por Albéniz, Granados, Turina, Scriabin, Liszt, Brahms y transcripciones propias.
Una travesía musical que demuestra que no existe límite cuando existe amor.